domingo, 31 de julio de 2011

Cuarta memoria


Tras la batalla en la fortaleza de los Templarios Negros, regresamos a casa en la Thunderhawk. Miro a Aroa con ternura, los dos hemos vencido a la muerte, uno con ayuda de la misma y el otro con el sacrificio de uno que yo no esperaba. Con el recuerdo de Nils en mi mente, emprendemos nuestro camino de vuelta.
Ya tengo claro lo que hare cuando llegue a la fortaleza, anunciar que Aroa y yo nos vamos a casar.
Espero que el gran Maestre nos de su bendición.

Memoria oculta

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##Acceso permitdo##

Estaba tumbado en el suelo con Aroa al lado, vi como Muerte se la acercaba y le clavaba su guadaña en el corazón. La hija empezó a brillar y la herida del costado comenzó a cerrarse, la vida regreso a su cuerpo, y Aroa dejo de llorar para abrazar al hombre que sería su marido, que sería, pues de repente un francotirador le voló la cabeza. Diego se levanto con ira y disparo al tirador.
Sabía lo que había que hacer, me acerque al cuerpo de Aroa sal monee la plegaria de intercambio de almas, mi alma por la vida de Aroa, por mi culpa sufrió mucho cuando estaba con Frague. Diego me mira, me reconoce y dice mi nombre. Si le hubiera dado tiempo, él me lo habría impedido.
-Nils.

martes, 26 de julio de 2011

Capitulo 3


Dejo descansando a Aroa en la habitación y voy junto a Sofía para saber cómo fue la reunión del Consejo Abrasado. Me informa tanto de los acuerdos, los agradecimientos y de los fondos recibidos. Vamos todo lo que habíamos acordado, también, como condición, debemos participar en la defensa de la ciudad.
Según nos han informado, las tropas de la Legión Negra se dirigen hacia aquí, un ejército enorme, tres veces el tamaño del ejercito contra el que combatimos en la grandes llanuras.
Llegan tropas de la fortaleza de nuestro capitulo, medio millón de soldados, infantería pesada, y ligera, tropas de asalto, exterminadores, tanques predators y varios Land Raiders.
Ordeno a los tecno-soldados colocar las torretas tarántula y los cañones tormenta en las murallas de la fortaleza, si esta será una gran batalla, como unos pocos acabaron con un ejército que les superaba en diez veces sus efectivos.
Veo algo increíble, los Cuatro Jinetes, la hermandad que se ocupa de hacer cumplir la ley del consejo, se han sumado a la batalla. Guerra, el más grande de los tres, lleva la más famosa de las armas la espada Devoracaos, Furia, el menor de los Cuatro, lleva unas pistolas capaces de matar a varios hombres de un solo tiro, Muerte lleva un arma que hace las delicias de Luir, la Segadora Original y dos guadañas pequeñas para las distancias cortas, Ira es la ultima de los Cuatro, va armada con un látigo capaz de desgarrar la carne de los huesos.
Sé que ha sido guerra el que me envió a Ruina. Me acerco a él para devolverle el caballo.
-Desde luego es un buen caballo- le digo, tratando de hablar un rato.
-Sí lo es, se ha criado en las grandes llanuras infernales-me responde- y dentro de poco todo ese entrenamiento se pondrá a prueba en el campo de batalla.
-Nuestras espadas se van a alimentar mañana de la sangre del Caos.
-Bien dicho -me da una palmada en la espalda, que casi me rompe en cuatro pedazos- Anda ven y bebe con nosotros.
Me pasa un vaso de cerveza y, Luir, los Cuatro y yo, empezamos a beber tragos moderados. A la mañana siguiente el dolor de cabeza es enorme, Aroa se hace la enfadada, la verdad, se la da muy mal, aunque con esos ojazos que tiene, está muy guapa.
Patri le da una colleja cariñosa a Luir y le dice que no lo vuelva a hacer.
Llegan informes a la fortaleza sobre la situación del ejército enemigo, llegaran mañana, además están mal alimentados, eso será un punto a favor.
Esta noche la pasare con Aroa, mientras estamos a punto de dormirnos le hablo.
-Aroa, mañana puede que muera en el campo de batalla, si muero quiero que sigas tu vida.
-No me pidas eso- me responde con los ojos tristes.
-Aroa, si yo muero es mundo no se detiene, pero si tu mueres mi mundo se viene abajo y yo muero contigo.
Aunque entre lagrimas, nos empezamos a besar, seguramente esta será nuestra última noche juntos.
-Cásate conmigo- le digo.- cuando volvamos de la batalla.
No me responde se duerme sin mirarme.
Al día siguiente, formo al ejercito de manera que haya varios comandantes en cada grupo, cada jinete se coloca en una zona, Guerra conmigo, Furia con Aroa, tienen las mismas habilidades de tiro, Ira con Patri y Muerte con Luir. Despunta el alba cuando vemos las primeras tropas enemigas, a una señal, los cañones gigantes de la fortaleza empiezan a disparar contra las grandes falanges de enemigos, ellos nos devuelven el fuego pero con menos potencia, sus vehículos abren fuego contra las murallas, las puertas no aguantan los impactos y se rompen. Guerra y yo estamos con mis hombres en el patio donde está la puerta. Rugen los bolters, varios soldados de la Legión son destruidos, tras las primeras ráfagas de disparos empezamos a arrojar granadas sobre los enemigos.
Cuando los enemigos empiezan a estar demasiado cerca, Guerra y yo saltamos de la trinchera, armas en mano, oxease, el con Devoracaos y yo con Rompedioses, empezamos a machacar a los soldados que están más cerca de la trinchera, nuestros hombres abren fuego pesado sobre los enemigos.
Los aniquiladores disparan con los cañones laser contra los Dreadnought que cruzan por la puerta, los cañones de plasma arrasan con los enemigos que disparan desde el umbral de la puerta, la defensa de las murallas va bastante bien, los cañones tormenta son mortíferos. En un momento veo a uno de ellos abrir fuego contra un gran demonio, lo derriba con munición explosiva.
Veo a Aroa disparando las dos pistolas bolters sobre los enemigos que intentan tomar la muralla, Furia le cubre de cerca con sus dos pistolas, por el gran Russ, menuda masacre están haciendo estos dos.
Mi martillo da buena cuenta de los enemigos, incluso empiezo a contar en alto cuantos llevo matado, Guerra se suma a contarlos, le voy ganando por cinco.
En ese momento entra un príncipe demonio por la puerta, es Sven, mira que es feo el cabrón.
Le indico a Guerra que se ocupe de los demás soldados, Sven es mío. Le ataco pero es fuerte y resiste el golpe me ataca con su espada demoniaca y, aunque no logra traspasar mi armadura, me manda volando varios metros.
Me levanto, y le ataco, empiezo a sal monear una letanía.
-Puedes corromper el  cuerpo de los hombres, pero yo soy acero, soy aniquilación, soy un Lobo y mi muerte será por el capitulo y no conoceré el miedo -mi martillo le destroza el torso y la cabeza, su armadura emite un grito de dolor.
No le prestó demasiada atención, vuelvo al combate como un ciclón de muerte y desolación, masacro a todos nuestros enemigos. La ciudad arde, pero el enemigo huye por las grandes laderas, el día es nuestro. Igualmente ordeno seguir el bombardeo de las tropas que huyen, no quiero sorpresas, de repente, un fanático me ataca y me abre una profunda herida cerca del corazón. Guerra mata al fanático mientras yo caigo al suelo. Siento llegar la oscuridad, muero tranquilo he luchado hasta el final, veo a Aroa correr hasta mi y arrodillarse al lado de mi cuerpo.
-No te mueras...no por favor....no- Dice mientras llora-No te mueras.
-Aroa...Aroa...
-Si quiero. Me caso contigo.
La herida está muy jodida, no sobreviviré, solo espero que ella me haga caso y continúe su vida.
-Aroa...-digo con las pocas fuerzas que me quedan- déjame, morir en tus brazos y así...podre- toso sangre- ser... feliz.

Capitulo 2


Sofía descansa sobre la camilla médica de la Thunderhawk, su herida ha sido tratada por el apotecario Galan. Nos ha informado de que está bien, la espada demoniaca no ha dañado los órganos vitales. La Thunderhawk es del capítulo que sirve al Consejo Abrasado; los Templarios Negros. Prácticamente, nuestros hermanos, pues nuestros primarcas eran hermanos, el gran Russ y Rogan Dorn.
Detectaron nuestra posición con los escáneres de presencia, y por la gran nube de humo que había generado la batalla. Enviaran una escuadra de cruzados en nuestra ayuda, pero llego tarde debido a que le atacaron con armas anti-aéreas.
El comandante de la escuadra se hace llamar Ragnar Melena Negra, se escusa por la tardanza.
-No hay problema- le digo- incluso os habéis perdido una buena pelea.
-¿Demonios incluidos?
-Demonios incluidos- responde Patri.
-Demasiados conocidos- murmura Aroa.
Ragnar pone un rictus extraño, le digo con un gesto de cabeza que no pregunte.
Me acerco a Sofía y me empieza a hablar.
-¿Ese bastardo cabrón esta muerto?- me pregunta, sinceramente ya sabía la pregunta, Sofía odia a Frague desde que este dejo a Aroa haciéndola sufrir tanto.
-Si ha muerto- respondí.
- Cuéntame cómo murió.
- No lo sé.
-¡¿No lo sabes?! ¡Pero si tu le has matado!-me ruge, no con rabia sino con el tono de burla de siempre, si tuviera fuerzas me pegaría un golpe en el brazo.
-Me poseyó la rabia y comencé a golpearle con el martillo y cuando me di cuenta estaba golpeando un cadáver destrozado... y Aroa me miraba... cómo...si viera a un... extraño.
- Es normal, a mi me paso la primera vez que lo hizo Alex.
-¿El amor? O ¿dejar que le invadiera la rabia?
-¡Monstruo!- me dice y se ríe.
Curiosamente yo también me empiezo a partir de risa y, cuando me doy cuenta, toda la Thunderhawk, Templarios incluidos, se está riendo a carcajadas.
Cuando la nave toma tierra, de forma muy brusca, no tengo ningún pensamiento negativo. Además se nos concede un gran honor, el gran maestre de los templarios Negros no recibe, el mariscal Helbrecht, una autentica leyenda en las batallas, en especial contra orkos y demonios.
Su espada es muy parecida a la mía, me saluda con una reverencia y yo le devuelvo el gesto. Luego habla con Sofía sobre el viaje y sobre su estado de salud.
Por fin nos informan de cuándo será la reunión, tenemos tres días de descanso. Nos dan unos cuartos para dormir.
El mío tiene un escritorio con una silla típica del rango de oficial de la Guardia Imperial, me quito el cinturón y lo dejo sobre la mesa. Ve acerco a la ventana y miro por ella, el complejo que constituye el consejo es muy grande, armería, cuarteles, zona de vehículos, Templo del Adeptus Mechanitus, los campos de entrenamiento, la capilla y la gran sala del Consejo Abrasado.
Mientras miro por la ventana oigo unos pasos detrás mía, pienso que es Aroa, pero no es así, el olor es distinto al suyo. Me giro de golpe y agarro al intruso, lo sabía es un asesino, no de la orden, sino un asesino a sueldo.
Le golpeo la cabeza con la espada, el me arroja contra la estantería de la pared. Antes de que tenga tiempo a reaccionar, le disparo con el cañón oculto que llevo en la manga ensamblado al brazalete. Le acierto en un hombro, en ese momento, entran dos iniciados de los templarios y agarran al asesino por los brazos, rápidamente lo inmovilizan y le obligan a hablar. Me acerco a los iniciados que tienen al asesino, le abro la boca y me fijo en que no tiene lengua. Se lo indico con la cabeza a los iniciados, y ellos me responden con el mismo gesto, los tres alzamos nuestras espadas sierras y se las clavamos en la espalda y en el estomago. El suelo queda manchado de sangre, en ese momento entran Patri y Luir, jadeantes, traen malas noticias.
-Se han llevado a Aroa- dice Patri.
-Hemos visto por donde se la han llevado-complementa Luir.
-¡No!- salgo corriendo en dirección a la habitación de Aroa, está vacía salvo por el cuerpo de un asesino, al menos se defendió bien.
Corro a informar a Sofía, la impotencia empieza a corroernos a ambos cuando le cuento lo ocurrido.
Por suerte los hombres de Ragnar han puesto un localizador a los asesinos enemigos. No reúno a mis hombres sino que le pido a Sofía para ir solo a buscarla, al principio se había negado pero gracias a que Ragnar prometió que dos de sus hombres vendrían conmigo.
Elijo a los dos iniciados  que me ayudaron a detener al asesino, con una velocidad enorme, nos dirigimos hacia el hangar de vehículos, nos dieron unas motos, una para mí y otra con sidecar para los iniciados, el sidecar llevaba un bolter incorporado.
Salimos a toda pastilla en dirección hacia los asesinos, los muy idiotas se han parado a acampar, se dan cuenta de nuestra presencia y huyen en sus motos, en una de ellas distingo un bulto de gran tamaño, Aroa.
Disparo desde la moto contra ellos, y derribo a dos, desenvaino la espada y golpeo a uno que huía a pie.
Los dos inciados abren fuego contra los enemigos y matan entre los dos a diez. Persigo a la moto que lleva a Aroa
Me acerco cojeando al bulto, es ella. El golpea le ha dejado golpes y arañazos en su bello cuerpo, hijos de puta, voy a hacer que paguen cada herida en su cuerpo.
De golpe veo que se acerca una figura negra y enorme, es un Dreadnought un bipode del Caos, un gran guerrero que fue demasiado valioso para perderse, pero demasiado herido para vivir, ahora ese guerrero se ha vendido al caos.
Ahora desearía llevar encima a Rompedioses, es buenísima para destrozar los blindajes de los vehículos pesados.
Le lanzo una granada de fusión a la garra, sale un gran humo negro de su brazo. Me intenta golpear con su otro brazo, esquivo por poco el ataque, procuro que el golpe no toque a Aroa. Me subo encima suyo y atravieso su mecanismo con la hoja de mí espada. Me alejo de un salto del bipode, que empieza a soltar un gran humo negro, cojo a Aroa y empiezo a correr hacia una moto. Empiezo a correr en dirección a la fortaleza, los iniciados nos siguen de cerca, mientras esperamos para que nos abran la puertas me giro hacia ellos.
-Gracias muchachos, habéis sido muy útiles, estoy seguro de que pronto seréis Hermanos de Armas- Les digo.
-Señor, ha sido un honor luchar con un hombre como vos- responde uno que se hacía llamar Mogin.
-Es cierto señor, las gracias teníamos que dároslas nosotros a vos por darnos la oportunidad de aprender de vos- respondió uno llamado Elías.
-Bueno, además de aprender hablare con el mariscal para que os premie por estas acciones- Les respondo, ponen cara de alegría.

Cuando entramos llevo en brazos a Aroa hasta la enfermería y le ordeno a los médicos que empiecen a curar las heridas, uno insiste en que espere a que acaben de comer, además de mandarle a la mierda, saco el arma y se la pongo en la cabeza.
Por suerte el mariscal Helbrecht hace otro tanto con su arma con otro médico que también protesta.
Bajo la supervisión del apotecario Galan, los médicos empiezan a sanar la heridas de Aroa.
Le pido disculpas a Helbrecht por las molestias, y él me contesta que hubiera hecho lo mismo.
En ese momento entran Patri y Sofía como una estampida de elefantes.
-Dios que impotencia he sentido todo este tiempo- dice Sofía.
Patri se mantiene en silencio, mirando fijamente a Aroa, huelo su preocupación, noto su tristeza, son hermanas y si una sufre la otra también.
Noto que no está presente Luir, raro, muy raro. Dejó de pensar en eso para concentrar toda mi atención en los médicos, parecen bastante profesionales, sobre todo cuando les han amenazado con una pistola.
Pasan dos horas y los médicos acaban su trabajo, más avergonzados por su actitud que enojados conmigo, llevamos a Aroa a su cuarto. Me quedo velando toda la noche, respira normal pero no abre los ojos.
Pienso que voy a perderla, que morirá por mi culpa, no me lo podre perdonar. Tengo claro lo que voy a hacer si ella muere, me subiré a la torre más alta y me arrojare desde allí, sin ella no quiero vivir.
No sé cuantos días pase esperando a que abriera los ojos, sin dormir, velando sus sueños en la oscuridad y veo ante mi momentos de risas y felicidad, esto me pone triste que, si ella no despierta, yo también quiero dormir por siempre.
Ya anochece, me arrodillo a un lado de la cama donde duerme Aroa y empiezo a rezar a cualquiera que me quiera escuchar. De repente noto una mano en mi hombro, Sofía, por primera vez en mi vida, la veo con los ojos rojos de tanto llorar.
-Lo siento-dije- es culpa mía.
-No, intentaste salvarla, mejor unos rasguños, que las atrocidades a las que la hubieran sometido.
-Solo tengo una duda ¿porque la Legión Negra se quería llevar a Aroa?
-No sé, tal vez tenga que ver con la resurrección de Frague.
-Sven.
-Claro, a él también han podido resucitarlo otra vez.
-Los ataques fueron para llevarse a Aroa, era una competición entre Sven y Frague-la rabia empieza a inundarme- y Aroa era el premio.
-Hijos de puta- dice-¿Qué será lo siguiente?.
-Estoy seguro de que pronto lo sabremos, sería bueno preparar la defensa de la ciudad.
Sofía se arrodilla a mi lado y los dos empezamos a llorar y a rezar junto a la cama de Aroa.
Pasamos toda lo noche rezando, por la mañana por fin despierta.







jueves, 21 de julio de 2011

Capitulo 1


Lo sabía, mira que lo sabía.
-¡Emboscada!- gritan mis hombres de la retaguardia-¡Legión Negra!
-¡Soldados!- grito-¡Rápido fuego de cobertura, buscar un parapeto y abrir fuego contra todo enemigo! ¡Luir coge nuestras armas!
Ya lo habíamos previsto, Luir coge su guadaña y me lanza mi arma, Rompedioses, el martillo trueno, la reliquia más sagrada del capítulo.
Fue usado en un lugar donde el poder de Russ lucho contra el mal, allí comenzó una batalla como nunca se vio, demonios y ángeles luchando hasta el fin. Cumplieron las legiones la misión de la vencer, y por mil años encerró este martillo a los vencidos.
Hoy se enfrenta a los bastardos que se proclaman herederos de los vencidos, mi martillo aplasta la cabeza a un desangrador, un demonio del más allá creado para desangrar a los enemigos y alimentarse de su sangre, otro me salta encima, muy lento, esquivo el golpe y descargo el martillo en sus costillas. Golpeo la tierra con el martillo y la onda expansiva tumba a varios enemigos, mientras otros son enviados contra las rocas, y mueren al golpear sus espaldas contra ellas.
Me giro para comprobar cómo están Patri, Aroa y Sofía, se han parapetado tras una gran roca y abren fuego pesado para cubrirnos. Sofía lanza granadas para cubrirnos a mí y a Luir, se le nota el milenio de práctica que tiene, Luir mata a diestro y siniestro con su guadaña, con un solo golpe caen tres soldados de la Legión Negra, la lanza como si   boomerang y mata a mas de cinco soldados que nos apuntaban.
Rompedioses lanza un rayo en dirección a una trinchera donde está colocada la infantería con armas pesadas, el resultado es óptimo.


La batalla se inclina de nuestro lado, pero entonces le veo, no es posible. Frague.
-¡Como ves Diego!- me desafía-¡Mis dioses son más poderosos que tu querido Russ! ¡He vuelto a vivir otra vez!
-¡Por poco tiempo!- respondo a la par que cargo contra él. Aroa le ve y, con lagrimas en los ojos, dispara su bolter contra él, maldición, las balas revotan en su piel.
Mi martillo golpea su cuerpo y, aunque le destrozo parte de su demoniaco cuerpo, resiste el impacto y se lanza al contraataque, Luir descarga contra él la guadaña a la vez que grita “Traidor”.
Mierda, la guadaña de Luir no le hace ningún tipo de daño y Frague golpea con el pomo de la espada en la cabeza a Luir, antes de que tenga tiempo para rematarlo, le golpeo en la cabeza con el martillo.
Pero me derriba golpeándome con la garra que tiene por mano, Sofía, que ya odiaba mucho a Frague, carga contra el esgrimiendo su arma psíquica, una espada con forma de florete.
Aunque Frague se defiende bien, no es comparable a la milenaria velocidad y habilidad de Sofía. Pero el demonio logra alcanzar a Sofía en las costillas con la espada. Me inunda la rabia y cargo con más fuerza que nunca sobre ese bastardo, sin piedad, le embisto y comienzo a golpear su cuerpo con Rompedioses si parar ni siquiera cuando está muerto, cuando recupero el control de mi cuerpo, la batalla ha terminado, hemos vencido. Entre el grupo de gente que me ve machacar el cadáver de Frague, esta Aroa.
Me mira como a un desconocido, cómo si viera a un loco acabar su macabra obra. Dejo de pensar en ello, le hago una seña y le indico que se acerque conmigo a junto de Sofía para curar su herida.
La herida es demasiado grande y difícil de curar, sin ayuda de un medico no podemos hacer nada.
Cuando me planteo dar la vuelta atrás, llega la Thunderhawk enviada por el Consejo Abrasado. Ya podía llegar antes.