-Parece que retroceden- dice Luir, con una voz que no deja de mostrar su pena por el fin de la batalla- Fue divertido mientras duro.
-¡Pero si hemos ganado con más facilidad que nunca!- responde Nils-¡A sido como volver a pelear en la academia!¿Verdad Diego?
-¡No por Russ! ¡Ya me aburría bastante dándote palizas en los entrenamientos como para volver a repetirlas!-respondí a Nils.
-¡No por Russ! ¡Ya me aburría bastante dándote palizas en los entrenamientos como para volver a repetirlas!-respondí a Nils.
La cara que puso me recordó a los monos sorprendidos.
-¡Puto!- que predecible-¡Sabes que no es verdad!
-Ya, ya- respondo, el descojone de Luir llena todo el valle donde hemos luchado.
Es curioso, el enemigo retrocede una vez caído su comandante, nunca vi algo así. Sospecho que es una buena trampa, en ese momento veo un cuerpo moverse, espoleo a mi caballo y cabalgo hasta él.
-Es el portaestandarte del enemigo, que bien, ahora le podremos interrogar- Andrew, como no, nuestro inquisidor personal. Tiene la costumbre de pasar por las cámaras de tortura a todos los prisioneros.
-Por una vez tienes razón
-¿Entonces....?
-Sí, Luir, volvemos a la fortaleza.- respondo, oliendo la pregunta.
Mientras se marcha, observo el campo de batalla, doscientos soldados de batalla han sido capaces de expulsar a mil quinientos enemigos. Pero a mí no me importa el resultado de esta batalla épica, me importa regresar a la fortaleza, me importa volver a verla.
Veo a Frague moviéndose por el campo de batalla rematando a los heridos enemigos, desde que se separo de ella le odio con toda mi alma, básicamente, porque le hizo sufrir mucho a ella.
Monto en mi caballo de batalla y giro en dirección al campamento, le ordeno a mi ayuda de campo que prepare a la tropa para regresar a casa.
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